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El péndulo en sí mismo no es considerado, de entrada, un sistema mágico, ya que en realidad es un medio para llegar al conocimiento (ocurre algo similar con la bola de cristal). Pero tras una cierta disciplina por parte de aquel que lo maneja, funciona de manera positiva para consultas. Esto tampoco quiere decir que todas las personas estén capacitadas para utilizar el péndulo o sepa llevar adelante su técnica.
Aunque el material favorito para fabricar un péndulo es una joya, metal, mineral o piedra preciosa, lo cierto es que prácticamente se puede realizar con cualquier material. Sí es cierto que hay materiales que son más favorables a impregnarse de energía (un cuarzo, por ejemplo), y que con seguridad darán mejores resultados.
Sea como fuere, no se tiene en cuenta ni un peso ni un color o forma determinados, aunque siempre es deseable que oscilen dentro de una media, ya que se mueven con más dificultad si son demasiado pesados o demasiado ligeros.
Su uso es fácil de aprender, pero no todas las personas están capacitadas para saber utilizarlo satisfactoriamente.
La persona consultante suspende el péndulo de sus dedos, que cuelga desde una cuerdecita o cadenita, debiéndolo mantener inmóvil. Dicha persona realiza la pregunta pertinente y a partir de entonces es cuando el péndulo se empieza a mover, contestando a dicha cuestión y a las que se vayan planteando.
Este método no es muy adecuado para aplicarlo a una consulta personal, pues los nervios y la inquietud pueden hacer que, inconscientemente, movamos la mano más de lo deseable y por tanto, este efecto haga que oscile el péndulo. Por tanto es más correcto aplicarlo para las consultas de otra persona.
En definitiva, se trata de un método de adivinación bastante fiable e indicado para sesiones largas de tiempo (es decir, para seguir una consulta continua durante varias semanas o meses, y así comprobar cómo va evolucionando el tema).
Como dato curioso para terminar, añadir que se trata también de un método utilizado desde tiempos remotos para hallar agua y ciertos objetos enterrados en la tierra.
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