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Definir esotéricamente los tarots no es ciertamente una tarea difícil : son cartas, cartas que llevan imágenes más o menos coloreadas, más o menos artísticas, transmitidas por la tradición o firmadas por buenos maestros del dibujo.
Un montón enorme de signos crípticos, diversamente asociados, suficientes para trazar, en sus líneas más esenciales y profundas la historia del mundo que es, en el fondo, la historia de cada hombre. Quizás es éste uno de los motivos, o tal vez el único, por el que los tarots, más allá de la habilidad del cartomántico, más allá de las probabilidades y de la casualidad funcionan. Hablan a través de símbolos muy íntimamente unidos a nosotros, infinitesimales fragmentos de la humanidad : los arquetipos, los grumos de energía en torno al que se construyen las creencias y la personalidad de cada uno, de la familia, de la tribu, del pueblo, de toda la raza.El Tarot es una de las artes adivinatorias más antiguas que existe, además siempre ha tenido un gran número de seguidores. Desde hace miles de años, las personas han tenido la necesidad de conocer que nos deparará el tiempo futuro, y para ello se han utilizado todo tipo de vías. El orígen del tarot es incierto, ya que se han detectado numerosas influencias, desde los tiempos de los egipcios hasta la Cábala judía. Conocer la historia del Tarot es indispensable para todos aquellos que deseen adentrarse en este mundo mágico y secreto.
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Algunos expertos señalan que los Arkanos mayores provienen de un libro egipcio, ya que cada una de las láminas que lo compone lleva jeroglíficos. En el interior de la Gran Pirámide existe un pasillo que conduce por debajo, y entre las patas de la esfinge, hay un templo de iniciación. En este templo se encuentran representadas en sus paredes hasta 108 pósters de las láminas del Tarot. De éstas, sólo conocemos 78; las treinta restantes conforman las tablas de Aeth.Las primeras barajas del Tarot que se conocen datan de hace unos seis siglos, aunque hay testimonios de la existencia de otras que todavía son más antiguas. Los artesanos que realizaron las diferentes barajas utilizaron numerosos símbolos culturales, cuyo análisis aporta datos de interés para los diferentes campos de las ciencias humanas, en particular para aquellas como la historia, la semiología y la antropología entre otras. Los naipes aparecieron en Europa en la segunda mitad del siglo XIV y se difundieron con rapidez por todo el continente, pero las más antiguas que se conservan son los preciosos Tarots que pertenecen al siglo XV. A pesar de todo, no hay documentación precisa sobre la aparición en Europa de los naipes, pero Italia, Francia y España se disputan el honor de ser los países de origen de las cartas de juego. |
La cartomancia es una forma de precognición, clarividencia y retrocognición, es decir, un sistema que a través de asociaciones simbólicas llega a revelar y definir el presente el pasado y el futuro del consultante.
Ningún otro elemento se encuentra confiado a las manos del adivino más que estas pocas cartas del tarot, un puñado de símbolos con los que él juega, en los que se pierde, en los que establece relaciones e interdependencias.La historia de las cartas adivinatorias empiezan con la invención de las cartas de juego en la China del siglo 7. Estas cartas que provenían de los dados, no fueron utilizadas más que para finalidades lúdicas, después más tarde para los oráculos y finalmente para la cartomancia. Al final del siglo 13 y a principios del siglo 14, las cartas de juego hicieron su aparición en Europa donde encontraron una fuerte oposición por parte de la Iglesia quién veía en ellas una "obra del diablo". Pero las cartas fueron conocidas por la aristocracia, y entonces fueron aceptadas en los salones de Occidente.
El mecanismo capaz de hacer aparecer esta capacidad, resulta en este procedimiento adivinatorio, muy complejo. Cierto es que el sensitivo se sirve como un apoyo, un bastón donde puede apoyarse para alcanzar el estado alfa, condición indispensable para que se haga extrínseco el “sexto sentido”.
Pero también es verdad que las conclusiones que obtiene son el fruto de imágenes precisas, razonadas, perfectamente calibradas en su arcano simbolismo, totalmente distintas a lo que puede ser visto en los sueños o en los posos del café. Imágenes que se encuentran en su totalidad, en una continuidad rigurosa y perfecta, así como las cosas, las personas, los animales y las plantas están ordenados en el cosmos como en un armonioso dibujo. De esta forma se teje el fenómeno de videncia sobre una trama de símbolos de arquetipos, estándares, relacionados con las cartas extraídas. Ni siquiera la extracción de las láminas tiene lugar de una forma casual. El consultante las elige debido a una misteriosa atracción, aunque le sean presentadas boca abajo, y a través de esta elección proporciona al adivino los rastros, los puntos clave sobre los que estalla la percepción extrasensorial, la precognición.

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